Hotel  Una historia tan romántica

Qué prueba de amor...

Construido en los años 1920, este hotel fue ofrecido como regalo de boda por un rico empresario ruso a una joven francesa de la que estaba locamente enamorado. Destinado a recibir a los ilustres comensales de la alta sociedad de la época, el hotel, en la encrucijada de dos culturas, no dejó de ornamentar su decoración a lo largo de su historia y de transmitirse de generación en generación. Movido por los gustos artísticos de los propietarios, el establecimiento ha sabido pasar a través del tiempo, sin perder su independencia ni el ambiente propio de las mansiones familiares.

Huéspedes prestigiosos, una acogida de artistas

Al igual que Errol Flynn, Joséphine Baker, Ernest Hemingway, Jean Gabin, Dalí, John Steinbeck y Constantino de Grecia, incorpórese a este marco espacioso, suntuoso, encantador y auténtico y procúrese los placeres inéditos de una vista panorámica sobre los tejados de París. Tanto de noche como de día, todo el personal, bajo la batuta de Ludovic Corpechot, está a su disposición para respetar el renombre del establecimiento y el espíritu de los lugares contribuyendo, con la mayor discreción y como exigentes servidores, a su bienestar y al de sus allegados.