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Hotel
Una historia tan romántica
Qué prueba de amor... Construido en los años 1920, este hotel fue ofrecido como regalo de boda por un rico empresario ruso a una joven francesa de la que estaba locamente enamorado. Destinado a recibir a los ilustres comensales de la alta sociedad de la época, el hotel, en la encrucijada de dos culturas, no dejó de ornamentar su decoración a lo largo de su historia y de transmitirse de generación en generación. Movido por los gustos artísticos de los propietarios, el establecimiento ha sabido pasar a través del tiempo, sin perder su independencia ni el ambiente propio de las mansiones familiares. |
